Por JOSÉ LUIS BALBÍN.

“No hay manera de que los padres de esta curiosa democracia se lancen a la tarea de tornarla realmente democrática”.

No es la primera vez que se habla de una crisis de la democracia de partidos. Es peligroso hablar de ello, porque suele servir de provecho a quienes no creen en la de partidos ni en ninguna otra; ni siquiera en que sea “el menos malo” de los sistemas políticos.

Los partidos políticos han servido de cauce, durante mucho tiempo a las corrientes populares a las que representaban. También los sindicatos, en otro orden de cosas. Pero a medida que la sociedad de masas se ha ido extendiendo, aumenta la hendidura que separa a los representantes de sus representados. Y los partidos políticos son, cada día más, con su posible financiación y pactos con los poderes fácticos, simple vehículo desideologizado de toma y mantenimiento en el poder, un aparato de intereses de unos pocos, dominado por cualquier tipo de “nomenklatura”.

Es este un tipo de reflexión que apasiona a los politólogos actuales y el estudio de su posible evolución no cabe en tan escasas líneas. Pero si estas consideraciones son preocupantes para cualquier democracia de partido o de partidos, la preocupación se hace más grave cuando de España se trata.

No hay manera de que los padres de esta curiosa democracia se lancen a la tarea de tornarla realmente democrática,  para que cualquier ciudadano –y no sólo lo miembros de la “nomenklatura”- pueda tener posibilidades de acceso a la vida pública, independientemente de los Bancos estatales o privados; para que las listas no sean cerradas; para que la relación parlamentaria de fuerzas responda a un criterio más proporcional y, por lo tanto, más justo; para que no sean los aparatos de los partidos quienes depuran a sus bases, sino al revés; para que el Senado sea algo más que la nada.

Parecen ideas sencillas. Por eso sólo las gentes sencillas aspiran a verlas realizadas. Las gentes de los “aparatos” no deben ser sencillos pero sus intereses sí que lo son.  Son sencillamente transparentes.