Fecha de emisión:

  • 15 de septiembre de 1979.

Película:

  • “¡Qué verde era mi valle!” (How Green Was My Valley), película de nacionalidad norteamericana de 1941. Dirigida por John Ford (1894-1973). Interpretada entre otros, por Walter Pidgeon (1897-1984), Maureen O´Hara (1920-2015) y Donald Crisp (1882-1974). Guión de Philip Dunne (Novela: Richard Llewellyn). Fotografía de Arthur C. Miller (B&W). Música de Alfred Newman. Montaje de James B. Clark. Producida por 20th Century Fox.
  • En el año 1941 recibe diversos premios y nominaciones. 5 Oscars: Película, director, actor secundario (Donald Crisp), fotografía, dirección artística. Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor director. 2 nominaciones.
  • En un pueblo minero de Gales viven los Morgan, todos ellos mineros y orgullosos de serlo y también de respetar las tradiciones y la unidad familiar. Sin embargo, la bajada de los salarios provocará un enfrentamiento entre el padre y los hijos; porque mientras éstos están convencidos de que la unión sindical de todos los trabajadores es la única solución para hacer frente a los patronos, el cabeza de familia, en cambio, no quiere ni siquiera oír hablar de sindicatos ni de socialismo.

Invitados:

  • Luis de Ussía y Gavaldá (1913-2005), Presidente del Consejo de Administración Minero-Siderúrgica de Ponferrada.
  • José Ramón García-Conde Ceñal, Director del Instituto Nacional del Carbón y sus Derivados.
  • José Sierra López, Director General de Minas e Industria de la Construcción. Doctor Ingeniero de Minas.
  • Celso López Gabela (1925-2018), Alcalde de Ponferrada. Licenciado en Derecho.
  • James Baylor, Vicepresidente Ejecutivo de la Compañía de Carbón (EE.UU.).
  • José Ángel Fernández Villa (1943), Político, líder del Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias.

Distinguido drama acompañado de un reparto brillante. John Ford realiza un retrato familiar que muestra una elocuente, elegante y cinematográfica poesía. Características que ponen de manifiesto la emoción humana y nos conmueven con su narrativa: dignos y orgullosos perde­dores, mujeres fuertes que aman en silencio al hombre que no les puede corresponder, veneración por la tierra de los ancestros, apego a la tradición y respeto por los mayo­res, nostalgia de infinito, etc.

Ford nos vuelve a impregnar con su carácter nostálgico respecto a épocas, valores y costumbres que han acabado sucumbiendo ante la llegada de nuevos tiempos, no necesariamente peores (aunque ciertamente sí en muchos aspectos) pero claramente distintos. Una película que nos invita a no perder la esperanza en el ser humano.

Los hombres como mi padre no mueren. Siguen dentro de mí, tan reales en mi memoria, como lo fueron en vida, cariñosos y amados para siempre.
¡Qué verde era entonces mi valle!